sábado, 6 de marzo de 2021

RESUMEN PROPUESTA AÑO 2020 ( CURSA A DISTANCIA) en construcción subiendo material

TP 1- Contextos Difusos 
 
Introducción
¿Qué significa habitar en una ciudad de la periferia global? ¿Qué implica
habitar en la periferia de una ciudad de la periferia global? A lo largo del
curso trabajaremos en la localidad de Otamendi a las afueras de la ciudad
de Campana, ubicada en el borde del Área Metropolitana de Buenos
Aires. Éste es un territorio en tensión, ya que en él conviven parques
industriales, hoteles de lujo, la Panamericana, zonas residenciales de alto
y bajo poder adquisitivo y la recientemente declarada la Reserva Natural
Siervo de los Pantanos como Parque Nacional.
Debido a la complejidad que presenta esta zona, nos interesa interpretar
el territorio para poder esbozar estrategias que den cuenta otros posibles
modos de habitar estos contextos difusos. Entendiendo cómo impacta el
contexto global y local, el sistema político y económico capitalista
contemporáneo en la conformación de nuestras ciudades ¿qué relación
tiene Otamendi con el Área Metropolitana de Buenos Aires? ¿Qué lugar
ocupa este contexto en las relaciones territoriales de la nueva forma de
capitalismo que nos interpela? Identificaremos la localidad de Otamendi
como un subsistema inmerso en una estructura espacial más amplia, que
a su vez responde a una escala territorial, nacional e internacional
tratando de comprender la dimensión social, económica, cultural y
política que comprende y que conforma un sistema urbano dinámico. Se
buscará a su vez entender la estructura física en la cual se implanta y de
qué manera ésta influye en su conformación, qué tipo de uso se le da al
suelo, con qué infraestructura cuenta o de cual carece, siempre
haciéndolo desde una mirada crítica, interpretando el contexto desde la
disciplina como mediadores/as culturales.

Objetivos
Pensar arquitectura, hacer arquitectura, estar arquitectura es una
manera de hacer mundos. Ese mundo propio del pensamiento proyectual
solo es posible por la puesta en relación dinámica del hacer proyectual en
una cultura determinada. El propósito de esta exploración es entender
que todo proyecto pertenece y se alimenta de una cultura particular y que
como arquitectos/as somos mediadores/as culturales. De esta forma se
buscará interpretar el contexto, (hacer contexto) desde múltiples miradas,
escalas y problemáticas para luego dar forma, dar vida.










INTRO

  1. En nuestro caso analizamos el texto Ciudades americanas, ausencia de modernidad y apogeo de la postplanificación de Roberto Fernández, en donde pudimos rescatar dos ítems claves que para nosotras fueron una síntesis de lo que trababa en general:  por un lado, nuevos modelos de ciudades, donde ya no se planifica, sino que solo se gestiona en base a una logística y competencia de tácticas de indicadores.

  2. Y, por otro lado, un urbanismo basado en el control de mercado, donde la economía domina a la ciudad y las ciudades pasan a actuar más como empresas. Esta imagen nos remite a esta situación donde las personas entran en un sistema con su propia identidad, finalmente perdiendo esa identidad y siendo todos según el sistema nos moldee. 

PLAN FRANCES

  1. Como sabemos nuestro territorio y suelos vecinos, en general y desde sus comienzos, enfocaron sus ejes de desarrollo y crecimiento urbano basándose en lineamientos provenientes de Europa. Hay una fuerte herencia europea que fue adoptada en nuestro territorio desde los inicios de nuestra historia como nación.

  2. Un periodo de cambio importante en la imagen de nuestras ciudades fue con la llegada de aires renovadores impartidos del plan francés, sumado a una importante necesidad de generar imagen de ciudad con poder y estilo, incorporando su estilo arquitectónico. Buenos Aires como capital de nación merecía tener una imagen acorde al papel que representaba.

ABSTRACCION

  1. Ahora, como arquitectos tanto de edificios, como de espacios urbanos, ¿qué tanto necesitamos abstraernos para poder responder a las necesidades? ¿No les parece que venimos influenciados por un requerimiento de alejarnos lo más posible para ver todo con una amplitud que en definitiva no hace más que eso? Alejarnos y distanciarnos del verdadero problema a resolver.

  2. ¿Hasta qué punto es conveniente abstraerse para tener una mirada objetiva y así poder proyectar un plan acorde a lo requerido? ¿No hemos aprendido que la mejor manera de responder a cualquier situación es realmente entendiéndola y viviéndola? Porque las distintas perspectivas son necesarias en todo momento. 

  3. No podemos proyectar de manera objetiva sin considerar que quienes habitan lo hacen de forma distinta, porque todos somos diferentes y así, desde este lugar y entendiendo esta diferencia, podremos acercarnos más a un pensamiento que esté considerando al conjunto de sociedad que le dará vida, ese conjunto tan dispar, pero que en definitiva es uno.

EMBELLECIMIENTO ESTRATEGÍCO

  1. Por nuestros ojos dejamos entrar al mundo, pero ¿cuánto define lo que vemos en lo que pensamos del mundo? Borges «La belleza es ese misterio que no descifran ni la psicología ni la retórica.» pero genera algo que sí descubrieron las ciudades y los mercados: sentimiento de querer tenerlo.

  2. Una gran cantidad de marketing de belleza entra por nuestros ojos (hasta por nuestras manos o celulares). La formación de una belleza naturalizada. Una no otras. Las otras no son lindas, son otras. Una sola belleza que trae un gran símbolo de poder. Poder porque tiene la posibilidad de hacerte ver sólo eso a primera vista: la belleza, y no el todo.

  3. El peso de la imagen fue desarrollando lógicas urbanísticas desiguales en las ciudades, que terminaron ampliando cada vez más la brecha entre ellas y entre quienes las habitan. Este caso es la comuna 13 de Medellín, donde se colocaron pasarelas, escaleras mecánicas y murales promoviendo el turismo y el comercio a partir de éste, pero marcando bien los limites. 

  4. El embellecimiento estratégico de ciertas zonas, el poder y jerarquía que adquieren esos lugares, termina dejando relegados a otros. Acá, vemos la fachada de una tienda de regalos del barrio Guemes en Córdoba, que está cerrada por liquidación al haber tenido que mudarse, ya que en su localización original aumento el costo del m2 y fue impulsada a mudarse terminando en la quiebra.  



SEGREGACIÓN SOCIAL (¿PARA QUIÉN?, ¿CÓMO?)

  1. Podemos analizar este concepto de forma macro y micro, en el mundo y hasta en cualquier partido de toda la provincia de Buenos Aires en el que vivamos podemos analizarlo y verlo. La necesidad política de mostrar una ciudad agradable parece volverse muy significativa. 

  2. Los centros son los ejes y lugar de más auge de apreciación y embellecimiento, mientras que los sitios más apartados de este, todo parece “llegar más tarde”, hasta los servicios básicos tardan mucho más en llegar, por ejemplo, en casa todavía viene el camión atmosférico.

  3. La abstracción de ver el todo lleva a no saber los verdaderos alcances, los límites y la verdadera superficie. Cuando no ves el todo siempre hay algo que ignoras y que queda afuera: cuando necesitas un celular con ciertas características, o con cierta memoria, o de cierto año, para poder trabajar o bajarte hasta un filtro, para algunos eso se vuelve inaccesibilidad. 

URBANISMO HOSTIL

  1. Pensar en apropiarnos de un lugar o de un espacio nos lleva a evaluar nuestras posibilidades, donde puedo, como puedo, que puedo: PODER O NO acceder es una variable que nos etiqueta y nos divide inconscientemente 

  2. ¿Poder elegir es un privilegio de oportunidades, pero en cómo afecta esto a los que no cuentan con esa libertad? ¿Hablamos de una aislación? Ponemos foco donde nos conviene y se planifica mucho con esa idea. No nos alteran las diferencias, o no las queremos ver. 

  3. Transformándose en nuevos puntos donde se intenta embellecer el interior, pequeñas ciudades centrales embellecidas, pero ¿qué pasa con lo de afuera? ¿qué pasa con la identidad de las zonas que habitan? 

  4. Sociedades urbanizadas de formas embellecidas en el centro y hostiles en las periferias. Pero la hostilidad con las identidades de este, con su habita verdadero y con su forma de vivenciarlos.

CIUDAD MODERNA CON MECÁNICAS DE RESPUESTA - 

  1. Quizás abstraernos no esté mal, abstraernos de lo que nos llega a primera vista, para ver el todo. El ying y el yang. Pero jamás abstraernos de ese todo. Porque el todo es la identidad de cada lugar y de cada cosa, y aunque la belleza puesta subjetivamente en este, pueda ocultarla, si observamos bien podremos identificarla.

  2. El peligro de abstraerse del todo: de una ciudad, de un espacio, de un lugar; nos lleva a tener una mirada de otro, no propia, lo que debemos mirar y no lo que realmente es. Que importante es para el rol de arquitecto ver el todo, la identidad intacta, porque sólo desde ese lugar y esas miradas múltiples se puede transformar o crear.



Tp 2

Introducción. 

El periurbano es un espacio que escapa a las clasificaciones y taxonomías de la planificación de la ciudad moderna. Sobre el cuerpo del espacio periurbano, se muestran marcas-heridas territoriales, fruto de las tensiones de los procesos de transformación del territorio en contextos globales. Los vacíos normativos, la indefinición urbanística y conceptual que caracteriza a esta zona de transición, de encuentro entre lo urbano y lo rural, presentan al periurbano como un espacio marginal en potencia, donde brotan usos que degradan ambiental y formalmente a este cinturón verde que rodea a la ciudad. La ciudad respira en este cinturón verde que cada día se aleja más de la ciudad. 

Más allá de las particularidades que fueron conformando el periurbano y otras formas de suburbanización, se ha llegado a la disolución del modelo y la imagen de la ciudad compacta idealizada en torno al imaginario de ciudad moderna. En su lugar se instaura un modelo expansivo de ciudad dispersa caracterizada por bajas densidades edificatorias, importantes infraestructuras viarias y grandes extensiones de espacios libres; pero también por la presencia de áreas industriales, equipamientos deportivos y de usos semiurbanos como tosqueras, hornos de ladrillo o invernaderos. Aparece en el territorio un mosaico patchwork discontinuo de fragmentos autónomos, entre los cuales aparecen espacios baldíos intersticiales (terrains vagues), que termina por adquirir una fisonomía urbana aun careciendo de todos los rasgos físicos y morfológicos que definen la ciudad tradicional, esto es, intensidad, densidad, infraestructura y límites.

Objetivos :
A través de este módulo se buscará entender el concepto periurbano y la razón por la que trabajamos en esta zona. Se pretende indagar en los modelos de ciudades e imaginarios que operan en estas periferias, y cuál es la consecuencia de la conformación urbana que emerge, qué contrastes aparecen. Se buscará interpretar el territorio desde una mirada crítica, mapeando información existente, espacializando conceptos y generando nuevas formas de mostrar los elementos del territorio en un mapa. Las hipótesis de este trabajo es aportar a la construcción de nuevas estrategias tácticas interpretativas para el periurbano a partir de diferentes herramientas de ordenación, regulación, gestión y sobre todo de consolidación del territorio. Una nueva concepción en positivo (el espacio como lleno [lugar] y no como vacío) de interpretación cualitativa de este espacio-lugar intentado revertir las dinámicas de degradación y fomentar su consolida








TP 3 Paisaje y Proyecto






Tp 4 Paisajes Críticos - Otamendi Mix






Tp 5 Programa - Tejidos Híbridos




























viernes, 20 de marzo de 2020

Coronavirus: dispersión y densidad urbana en debate

Una primera alerta (quizás demasiado temprana) de Richard Florida.

fuente: https://cafedelasciudades.com.ar/sitio/contenidos/ver/300/coronavirus-dispersion-y-densidad-urbana-en-debate.html

Richard Florida, creador del concepto de “ciudades creativas” que tanto impacto tuvo en el debate urbano del temprano siglo XXI, ha publicado en Twitter un temprano pero interesante hilo sobre las consecuencias territoriales que tendrá la amenaza mundial del coronavirus. Florida vincula esta crisis sanitaria a su preocupación más reciente: la desigualdad económica entre las grandes metrópolis y las ciudades de mediana o pequeña población (la “nueva crisis urbana”).
Sostiene el planificador urbano estadounidense que esta amenaza sanitaria podría hacer más que la economía o la política para resolver la desigualdad espacial. “El mercado se está ajustando lentamente”; las empresas y trabajadores calificados comienzan a alejarse de los grandes centros tecnológicos, “pero no lo suficiente como para marcar una diferencia notable”, ya que las compañías y profesionales exitosos pueden “pagar para mantenerse agrupados”, lo que a su vez genera la expulsión económica de los menos favorecidos. Ni la historia de las políticas urbanas federales ni mucho menos la presidencia de Trump hacen pensar en un escenario en que estas tendencias se reviertan.
El coronavirus pone en marcha una dinámica diferente. La densidad y el agrupamiento (“la conexión en red y el contacto cara a cara”) estimulan la productividad de las empresas y profesionales pero también estimula la transmisión de estos virus. “Las compañías tecnológicas ya están cancelando conferencias y promueven el trabajo desde el hogar de sus empleados –cita especialmente el caso de Seattle. “La amenaza de tales pandemias crea una dinámica donde la descentralización y desconcentración de las inversiones es importante para la capacidad de recuperación económica de estas empresas tecnológicas líderes” y las alienta a distribuir sus inversiones e instalaciones en ciudades pequeñas y medianas.
Según Florida, “trabajar desde casa ayudará. Pero lo que realmente haría a estas empresas y a nuestros sistemas de innovación mucho más resistentes es extender estos grupos tecnológicos e instalaciones tecnológicas a ciudades y regiones más pequeñas. Un sistema tecnológico que esté más distribuido geográficamente sería mucho más capaz de hacer frente a la interrupción que surge de este tipo de pandemias”. Si bien la lógica económica de la innovación y el talento induce a la concentración, la preocupación por la salud y bienestar humano puede impulsar en cambio la desconcentración. Y como las empresas “tienen mentalidad de rebaño, una vez que una haga esto, otras probablemente la seguirán”, ayudando entonces a conformar una geografía económica más equilibrada.
La argumentación de Florida es intelectualmente atractiva pero aparece en una etapa demasiado temprana de la expansión del virus como para, además, ser considerada una hipótesis sólida. Ya en 2001, luego del atentado a las torres gemelas de Nueva York, se especulaba con que la amenaza global del terrorismo induciría a una desconcentración de la economía sobre el territorio, fenómeno que nunca se produjo (las ciudades se dispersan y se expanden más que su población, pero las actividades que comandan la economía global se concentran en los grandes centros urbanos). No obstante, la prédica por la regeneración urbana y económica de las pequeñas ciudades e incluso las áreas rurales puede ser una de las tendencias globales que se disparen a partir de esta u otras enfermedades con vocación pandémica (muy especialmente, los argumentos a favor de decrecimiento como estrategia social y ambiental). El tiempo dirá…
MC
Ver la página web de Creative Class Group, la empresa global de consultoría urbana creada por Richard Florida.
Sobre dispersión, centralidad (y una pregunta: ¿de quién es la ciudad?) ver la entrevista a Saskia Sassen: una visita guiada a la Ciudad Global, en nuestro número 10.

miércoles, 18 de marzo de 2020


¿Cómo puede afectar una epidemia a la planificación urbana?

Fuente:  https://www.cenital.com/2020/03/15/como-puede-afectar-una-epidemia-a-la-planificacion-urbana-/64760?fbclid=IwAR0IT2r9EPfRJQ-gevHj2ZpFh11oL36C66fN6F-zY6r8giPIXuC63cnOMRs


El gobierno chino logró aislar Wuhan, el primer gran foco de infectados, para hacer cumplir la cuarentena y evitar que se expandiera el Covid-19. Son fenómenos que pueden determinar cómo va a crecer una ciudad: el caso de Buenos Aires y la fiebre amarilla en el siglo XIX.

Fernando Bercovich15 de marzo de 2020 10:03 hs fernando@cenital.com @ferbercovich



En una reciente nota para City Lab, el periodista Ian Klaus dialogó con Michele Acuto, quien investiga para la Universidad de Melbourne cómo se puede prevenir una pandemia desde la planificación urbana mientras en esa misma universidad se intenta dar con una vacuna.



"Por lo general estamos sesgados hacia el paradigma de ciudades globales, pero el Covid-19 tiene mucho más que ver con el periurbano y la conexión urbano-rural. El primer caso, por ejemplo, llegó a Alemania a través de una persona proveniente de las afueras de Wuhan que fue a una fábrica de autos a capacitar empleados. Hay conexiones globales en los aeropuertos, pero es un fenómeno urbano complejo", describe Klaus.


El urbanista, además, sostiene que el coronavirus cuestiona en parte los consensos acerca de qué tipo de ciudades son más deseables. Las ciudades con densidades relativamente altas y mixtura de usos (tener todos los servicios y el trabajo a 15 minutos de casa fue una de las promesas de campaña de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo) es uno de esos consensos que en el contexto de un virus puede entrar en cuarentena.

Otro de los desafíos tiene que ver con la digitalización de lo urbano, que muchas veces se entremezcla con sistemas de vigilancia cuestionados por defensores de libertades individuales. Klaus relata cómo Alibaba (el Mercado Libre chino) puede informar con mucha precisión quién está enfermo en cada barrio. "La revolución digital toma así otro nivel de legitimación (...). Si la planificación moderna y la ingeniería civil nacieron en el siglo XIX para desarrollar sistemas sanitarios que impidan el contagio de malaria y cólera, la infraestructura digital puede que sea el saneamiento de nuestro tiempo", sentencia Klaus.

Ese costado foucaulatiano del virus y las estrategias para evitar su propagación estuvieron muy presente en China, que finalmente parece haber transitado la peor parte de la pandemia.

Una de las primeras medidas que tomó el gobierno chino, hace ya casi un mes, fue aislar la ciudad de Wuhan, el primer gran foco de infectados por el coronavirus. Y ahí también entró a jugar la infraestructura urbana: aeropuertos, autopistas, estaciones de subte y tren quedaron cancelados por tiempo indeterminado como forma de hacer cumplir la cuarentena.


Días más tarde los controles se extendieron a todo el país. A través de los empleadores y la territorialidad que otorgan las juntas vecinales el gobierno pedía que la población llene un formulario en su celular con nombre, apellido, lugares visitados en los últimos 14 días, contacto con afectados, entre otros datos que el gobierno central usó, luego de cruzarlos con datos de la policía, el ministerio de Transporte y otras áreas de gobierno para desarrollar un sistema de semáforos que se volcó a un código QR y se distribuyó en los lugares de trabajo, restaurantes y otros espacios de uso público.

Si al escanear este código en la puerta de tu trabajo, universidad o de un restaurante te sale color rojo, no te dejan entrar y te mandan a tu casa a cumplir la cuarentena.

El sistema de control chino llega al punto tal de ir a buscar a domicilio a aquellos que hayan compartido un vuelo con un infectado para llevarlos a cumplir la cuarentena a un hospital/hotel o incluso policías con termómetros en la vía pública que si te agarran con más de 37 te mandan a cumplir la cuarentena a tu casa.

Buenos Aires y la fiebre amarilla

El origen de la epidemiología y el urbanismo también están íntimamente relacionados. Uno de los primeros mapas de una ciudad con estadísticas -dicen que es el primer sistema de información geográfica o SIG- es uno sobre la epidemia de cólera en la Londres del siglo XIX, que mató 700 personas en una semana. Es el mapa que construyó John Snow para determinar dónde estaban los focos de infección y detectar exactamente la bomba de agua que dispersaba el virus.

Las epidemias son fenómenos que pueden determinar cómo va a crecer una ciudad. Pasó en muchas de las grandes ciudades del mundo y Buenos Aires no fue la excepción. Fue hace casi 150 años durante el brote de la fiebre amarilla y muchos urbanistas creen que las centralidades de la ciudad hubiesen sido completamente diferentes de no haber existido dicha epidemia. Una curiosidad: aunque en ese momento no se sabía, la fiebre amarilla era transmitida por el mosquito Aedes aegypti. Sí, el mismo que transmite el dengue.

En 1871, el año de la epidemia, Buenos Aires tenía casi tantos inmigrantes como nativos y la ciudad recién estaba empezando a tomar la forma que tiene hoy. Se estima que el saldo final de muertes fue de 17.000 en sólo seis meses. Casi 4 veces más que las que causó el Covid-19 hasta ahora a nivel mundial, pero la mitad de las muertes que causó la "gripe española" cinco décadas más tarde en la ciudad de Nueva York.

Para el historiador urbano Adrián Gorelik y muchos de sus colegas, la centralidad que tiene hoy el norte de Buenos Aires y las grandes diferencias socioeconómicas con el sur se originaron en parte durante la epidemia de la fiebre amarilla, también conocida como "vómito negro". Es que parte de la aristocracia porteña de ese entonces abandonó sus casonas en San Telmo, Barracas y La Boca y se desplazó hacia Recoleta o zonas en ese entonces todavía no urbanizadas como Palermo o Belgrano en busca de menos concentración de personas y más aire puro.

En diálogo con Cenital, el arquitecto y profesor del Lincoln Institute of Land Policy José Luis Basualdo cuenta que "en la ciudad de Buenos Aires el centro estaba ubicado en lo que era Barracas, San Telmo y La Boca. La fiebre amarilla hizo que se traslade desde esa parte, más baja y anegadiza, hacia el centro actual, más alto, y hacia Recoleta, donde se hicieron las primeras mejoras de infraestructura como el pavimentado de calles. Algunos historiadores cuentan que la Avenida Caseros, que hoy no es muy transitada, se pensaba con una jerarquía similar a la que tiene en la actualidad Avenida de Mayo".

Si los primeros casos de coronavirus fueron detectados entre la población de más altos ingresos por la sencilla razón de que es la que tiene más posibilidades de pagar un traslado hasta y desde los países con mayor cantidad de infectados, la epidemia de la fiebre amarilla empezó por los de abajo: inmigrantes europeos pobres que vivían en conventillos que no cumplían con casi ninguna norma básica de higiene y saneamiento.

Los primeros casos se detectaron en San Telmo y aunque varios médicos alertaron de una posible epidemia al presidente de la Comisión Municipal, Narciso Martínez de Hoz (el abuelo del ministro de Economía de la última dictadura cívico-militar, José Alfredo), éste desoyó la advertencia y no dio publicidad de los casos ni planificó una prevención adecuada. Pasada una semana del primer caso ya había 100 muertes por la fiebre amarilla.

La Comisión Popular de Salud Pública fue conformada por abogados, médicos y políticos ante la falta de respuesta pública, que alcanzó el extremo con el abandono de la ciudad del entonces presidente Domingo F. Sarmiento. La Comisión se encargó de expulsar inmigrantes de los conventillos y hasta de quemar sus pertenencias, así como también controlar que la población negra -que por lo general vivía cerca del Riachuelo, otro de los focos infecciosos- no migrara hacia la zona norte de la ciudad.

Según cuentan algunos historiadores, las provincias limítrofes evitaban la entrada de personas y mercadería provenientes de Buenos Aires y el precio de los alquileres en las afueras de la ciudad registró fuertes aumentos.

Después de la epidemia de 1871, a pedido de la Comisión de Salubridad, se hicieron las obras de infraestructuras más importantes de las que hoy goza Buenos Aires. En 1873 se empezaron las obras cloacales. En 1874 se empezó a construir la red de agua corriente y en 1875 se centralizó la recolección de basura y se determinaron zonas específicas para su disposición. También se prohibieron los saladeros de carne en los márgenes del Riachuelo, cuyas aguas contaminadas eran una de las causas de la propagación rápida de la enfermedad.

Los grandes parques de la ciudad de Buenos Aires, como el 3 de Febrero y el Jardín Botánico entre otros, fueron introducidos en los años subsiguientes bajo la concepción sanitarista de que los espacios aireados y poco densos podían ayudar a prevenir enfermedades.

martes, 25 de febrero de 2020